martes, 27 de enero de 2009

Sabras...

"Sabrás del dolor y de la pena de estar con muchos, pero vacío

Sabrás de la soledad de la noche y de la longitud de los días,

Sabrás de la espera sin paz y de aguardar con miedo.

Sabrás de la soberbia de aquellos que detentan el poder y someten sin compasión

Sabrás de la deserción de los tuyos y de la impotencia del adiós.

Sabrás que ya es tarde y casi siempre imposible.

Sabrás que eres tú el que siempre da y sientes que pocas veces te toca recibir.

Sabrás que a menudo piensas distinto y tal vez no te entiendan.

Pero sabrás también:

Que el dolor redime.

Que la soledad cura.

Que la Fe agranda.

Que la Esperanza sostiene.

Que la humildad ennoblece

Que la perseverancia templa

Que el olvido mitiga.

Que el perdón fortalece.

Que el recuerdo acompaña.

Que la razón guía,

Que el Amor dignifica...

...porque lo único que verdaderamente vale es aquello que está dentro de ti, y por encima de todo está Dios, sólo tienes que descubrirlo y así hallarás la verdadera Paz."

Juan XXIII

Leñador

No me rindo

No me vas a doblegar, vida
no me van a derrotar tus golpes,
no vas a matar mis sueños,
no se acabará mi alegría.

A veces me asfixia todo lo que tú me mandas,
me siento pequeño, lo veo casí imposible,
pero solo tengo que deternerme
y empezar a contar mis bendiciones...

Y puedo entonces vivir nuevamente con esperanza,
saberme amado por mi Creador,
aceptar que todo lo que me cae es para hacerme más fuerte,
nada es en vano, todo es por mi bien.

"Los pobres no tienen tiempo para deprimirse, deben de trabajar" decía mi abuela
y quiero hecer de ese mi lema,
con las dificultades quiero volverme más sabio,
pero nunca olvidar que sin alegría
esta vida no vale la pena.

¡Dame tu mejor golpe, vida!
Que Dios aprieta, pero no te ahorca
y dejame agradecer al Señor
por darme fortaleza para levantarme otra vez.

Quiero luchar, trabajar
que cuando cada noche me vaya a dormir
pueda ver atras a mi dia
y saber que hice todo lo que pude hacer,
y estar seguro que amé todo lo que puedo amar.

Y despues de una dura jornada
orar como el campesino, que dice:
"Señor, yo ya terminé,
ahora te toca a tí hacer llover."

Carlos Urrutia 2009




Sonrisa